La guerra subterránea de Israel contra Hamas

06/Feb/2018

Semanario Hebreo, por Ana Jerozolimski

La guerra subterránea de Israel contra Hamas

Israel le ha declarado la guerra a los
túneles subterráneos cavados por Hamas y Jihad Islámico desde la Franja de Gaza
hacia su territorio.  Para los grupos
islamistas, son un arma estratégica legítima en su guerra contra Israel. Para
los israelíes, según declaró reiteradamente el Ministro de Defensa Avigdor
Liberman, “si se adentran en Israel, la única explicación es que están
destinados a ser usados en atentados”.
Tras el descubrimiento hace pocas semanas
de un nuevo túnel que había cruzado la frontera bajo tierra al lado israelí- el
tercero desde fin de octubre- Liberman se comprometió públicamente a “terminar
con todos los túneles del terror hasta fin de este año”.
Para lograrlo, Israel opera por dos vías
paralelas y complementarias: la construcción de un obstáculo subterráneo que
bloquee el cavado y la detección y neutralización de los túneles ya existentes
mediante una nueva tecnología cuyos datos precisos no se revelan.
En los últimos tres meses fueron ubicados
mediante una nueva tecnología tres túneles dos de Hamas y uno del Jihad
Islámico. “No tenemos dudas de que hay más, seguiremos trabajando para terminar
con todos”, aseguró una fuente en el Comando sur del ejército israelí. En la
guerra del 2014, el ejército israelí descubrió y destruyó 32 túneles.
El gran desafío de Israel es librar esta
guerra subterránea sin que ello derive en una nueva escalada, que podría
estallar al comprobar Hamas que está perdiendo definitivamente una de sus
grandes inversiones bélicas contra Israel. Khalil el-Hayya, uno de los
dirigentes de Hamas en Gaza, declaró en junio del 2015 que “seguimos
invirtiendo nuestros esfuerzos en cavar más túneles”, afirmando que “son el
arma más poderosa en manos de Hamás”.
Y en efecto, Hamas dedicó a lo largo de los
años numerosos recursos económicos y humanos a los túneles. Cavan allí
constantemente, en dos turnos de hasta doce horas- avanzando generalmente entre
10 y 15 metros por día-, usando en muchos casos a niños, por su tamaño. Según
fuentes militares israelíes, en los últimos cuatro años murieron 160 niños en
los túneles, además de otros adultos, tanto de Hamas como traídos de afuera
para cavar, al desmoronarse.
El diplomático israelí George Deek, informó
recientemente que desde que Hamas tomó el poder en Gaza (en junio se cumplieron
diez años), gastó 120 millones de dólares en los túneles hacia Israel. “Con ese dinero habría podido construir 1500
casas y 3 plantas industriales para proveer a Gaza de agua limpia y habría
podido tener 24 mil camas en hospitales”.
Ahora, con la guerra declarada por Israel a
los túneles que llegan desde Gaza, podría estar acercándose el fin de esta
iniciativa ofensiva de Hamas. Pero la referencia es únicamente a los túneles
que cruzan hacia el lado israelí, dado que son percibidos en Israel como una
amenaza directa a su soberanía y su población.
Paralelamente a ellos, hay otros dos
sistemas de túneles cavados con los que Israel en general no interfiere: los
cavados debajo de la Franja de Gaza sin cruzar a Israel, y los que cavados en
la frontera entre Gaza y el vecino Sinaí, territorio egipcio.
Los primeros tienen como objetivo servir de
escondite, vía de comunicación oculta y traslado de un punto a otro de la
franja, sin ser vistos desde el aire por drones israelíes. Asimismo, para Hamas
son una forma de sorprender a soldados israelíes e intentar secuestrarlos, en
caso de un operativo militar en el territorio de la Franja.
Los que cruzan a Egipto comenzaron a ser
cavados por Hamas desde hace muchos años, para introducir a Gaza armas y
municiones así como para el tránsito de sus hombres hacia el Sinaí. Pero rápidamente
se convirtieron en una economía alternativa por la que Hamas introducía a Gaza
todo tipo de mercaderías-han sido publicadas inclusive fotos en los que se ve
el pasaje de ganado y automóviles en los túneles. Dado que Hamas cobra altas
sumas por el uso de cada túnel, eso significó una importante fuente de ingreso
para sus cofres. Pero Egipto le arruinó gran parte del esfuerzo, destruyendo
enormes cantidades de túneles, que percibía como amenaza a su seguridad.
El testimonio de Pablo Leffler desde el
kibutz Ein Hashlosha.
Pablo Leffler (61), nació en Uruguay y vive
en Israel desde hace 36 años. Es agricultor y trabaja en los campos del kibutz
Ein Hashlosha, que llegan hasta la frontera misma con la vecina Franja de Gaza.
P: Cómo están viviendo en tu zona la nueva
etapa en la que evidentemente se ha avanzado en la guerra contra los túneles?
R: Yo te diría que hoy en día la población
aquí creo que está bastante tranquila, por lo menos así lo sentimos nosotros.
Hemos recibido explicaciones del ejército sobre todo lo que se está haciendo
para poder impedir que sigan construyendo túneles. Es un hecho, además, que en
los últimos meses se han destruido varios túneles. Esto nos da más
tranquilidad. En todas las poblaciones de la zona se están construyendo casas,
numerosas familias quieren instalarse aquí y vemos sin duda un gran desarrollo.
P: Me imagino que inclusive en el caso
puntual de tu kibutz, Ein Hashlosha, todo esto es muy significativo ya que en
vuestros campos fueron hallados dos túneles en distintos momentos.<
R: Así es. Uno de ellos fue hallado acá
hace 6 años y el otro hace 3. O sea que ya pasaban al lado israelí. El último
lo descubrieron jóvenes agricultores mientras preparaban el campo para sembrar
maní. Al paso del tractor con el arado se abrió un pozo extraño donde había
pasado el tractor, y resulta que el pozo ese era un respiradero del túnel. Así
se encontró el túnel. Y te diré que el último túnel hallado sirvió para los
trabajos experimentales que diversas compañías hicieron con sus equipos
electrónicos para detectar bien lo que pasa a 15, 20 metros de profundidad.
P: Pero seguramente a pesar de estos
avances, sería prematuro decir que ya no están alertas.
R: Por supuesto. El hecho que hoy en día
Israel haya avanzado hacia buenas soluciones a la amenaza de los túneles, no
quiere decir que estas sean 100% seguras. Además la gran barrera subterránea
que están haciendo, que aquí se está llamando el “mijshol”, que significa
obstáculo en hebreo, va a demorar aún un par de años en cubrir toda la frontera
con la Franja de Gaza. Y en nuestra zona todavía ni están trabajando. O sea que
por todo esto, tenemos que estar alertas.
Pero hay otro punto más que también
constituye una amenaza. En los últimos años, desde el fin del último operativo contra
Hamas conocido como “Margen Protector” o “Tzuk Eitan” en hebreo, Hamas ha
construido torres de vigilancia dentro de la Franja de Gaza, desde las que
dominan todo el terreno de los campos, o sea que estamos expuestos totalmente a
su observación cuando salimos a trabajar. Es por eso que siempre, un día antes
de salir a nuestras actividades agrícolas cerca de la frontera, tenemos que
informar al ejército dónde cuándo y con cuánta gente vamos a estar trabajando,
y recibir permiso. Es que más de una vez pasa que empezamos a trabajar y nos
hacen volver a las casas por alguna información o incidente de cohetes o
misiles anti tanques que pueden tirar hacia nuestros tractores-.
P: Recordemos que ya ha pasado que hubo
disparos, también de francotiradores, cuando ustedes estaban trabajando en el
campo. Inclusive murió años atrás un voluntario ecuatoriano en esas
circunstancias.
R: Así es. Carlos Andrés Mosquera Chávez.
Murió por disparos de Hamas desde Gaza, mientras no hacía más que trabajar el
campo. Lo tenemos a él siempre presente y como sabes, hay un monumento en su
memoria en el kibutz.
P: Así es. Lo recuerdo bien.
R: Te diré que hoy en día hay otro gran
problema en la zona, el tráfico en la ruta 232 que es central para nosotros y
que llega hasta el pasaje fronterizo Kerem Shalom. Por esa ruta pasan unos 500
a 600 camiones diarios llevando provisiones hacia la Franja de Gaza lo cual
crea embotellamientos de tránsito en la ruta y más de un accidente trágico.
Estamos esperando que se pueda abrir otro paso de frontera al norte de la
franja para pasar provisiones así se descongestiona un poco esa carretera que
nosotros usamos tanto. El problema es que cualquier pasaje en la frontera
necesita ser muy seguro y los propios palestinos dificultan el tema, aunque las
mercaderías son para su propio uso. Recordemos que el último túnel descubierto
pasaba por debajo del gasoducto que provee gas a la Franja misma. Y si por ese
túnel cometían un atentado, el peligro habría sido enorme, con una explosión de
gran envergadura. Es por ese tipo de situaciones que Israel no quiere abrir
otro paso de frontera y todo se vuelca hacia la zona nuestra.